viernes, 10 de julio de 2020

Pequeños grandes cambios: no más X'

Acabo de darme cuenta de que hace ya más de una década vengo dibujando esquemas X-barra con la proyección intermedia. ¿Para qué? No hacen nada, no son objeto de operaciones. No gano nada con explicitar su presencia en un árbol porque, de todas maneras, nunca las menciono en el texto. ¿Qué otra cosa podría haber entre X° y XP? Nada.

Desde ahora, no voy a volver a dibujar una proyección intermedia jamás. El siguiente cuadro sintetiza mi nueva filosofía.



sábado, 4 de julio de 2020

Lingüística y estigmatización

Breve escrito de sábado por la mañana.

Creo que estudiar una lengua o dialecto permite visibilizar positivamente a una minoría. La gramática (como disciplina) ha contribuído a eliminar barbaridades del tipo "la lengua X tiene un sistema fonológico extremadamente simple que se correlaciona con la 'simpleza cultural' de sus hablantes". Si bien este tipo de cosa todavía se escucha en algunos lugares (e.g., Everett 2005), el estudio detallado de las formas lingüísticas ha llevado a demostrar que detrás toda diferencia gramatical existe un sistema hermosamente sofisticado, que brinda un conjunto de mecanismos alternativos para expresar el pensamiento.

Por supuesto, lo mismo aplica a la variación dialectal. Y he aquí el punto. Como es sabido, hay hablantes que lo único que escuchan acerca de su dialecto es que "así no se habla". En este contexto, les resulta muy grato cuando alguien les dice que su forma de hablar es científicamente interesante porque las diferencias que manifiesta con respecto a la norma se observan de forma ubicua entre diversas lenguas, y estudiar esas diferencias permite avanzar el entendimiento de cómo funciona el lenguaje a nivel general. Es casi cómico, pero he visto muchas veces que una afirmación del tipo "algo parecido a lo que haces vos pasa en varios dialectos del alemán" puede poner de mejor humor a un informante. Asumo que se debe al pequeño descubrimiento de que la estigmatización de una forma lingüística en realidad no tiene nada que ver con esa forma en particular, sino que es una mera excusa para marcar diferencias. Sería lindo no tener que atestiguar estas situaciones y que hubiera una mejor formación lingüística en la escuela. Nada demasiado complejo, simplemente que se introduzca la idea de que la lengua se parece más a una caja de herramientas que a un elegante vestido de gala. Se podría enseñar eso en vez de machacar horas y horas con el género epistolar y otros temas igualmente soporíferos.

Hay mucha racionalización detrás de la estigmatización lingüística, y creo que cabe hacer un mea culpa y aceptar que en muchos casos proviene de los propios lingüistas, e.g., ¿cuántos patrones de doblado que se desvían de la norma son tratados de "redundantes" por algunos autores? Ya que están, ¿por qué no tildan de "redundantes" todas las formas de concordancia que exhibe el español?

Hay un tipo de paper que nunca me gustó leer. Son esos trabajos sociolingüísticos en los que únicamente se establece una correlación entre una determinada forma y una variable social, e.g., nivel educativo; si esto es todo lo que dice el trabajo, me suena a que lo único que hace es verificar en términos cuantitativos la diferencia en la que se basa el "así no se habla". Obviamente, es trabajo que se debe hacer, pero siempre me pareció que sin una adecuada discusión gramatical de los datos, la contribución de estos artículos termina siendo un reforzamiento de los rasgos que caracterizan a las variantes prestigiosas. Seguramente sea mi prejuicio como gramático, pero la distribución sociolingüística de un fenómeno es la punta del iceberg: lo interesante es discutir los mecanismos lingüísticos (i.e., fonológicos, morfológicos o sintácticos) distintos que subyacen al uso de formas diferentes. Creo que solo la discusión pormenorizada de los principios que determinan una diferencia lingüística permite dar valor a esa diferencia, y no solo describirla como diferente.

O sea, quiero más gramática en todas partes. Qué sorpresa.

domingo, 26 de abril de 2020

Interesante "debilidad" de los pares mínimos

Estaba leyendo un artículo reciente de Juzek & Häussler titulado Data convergence in syntactic theory and the role of sentence pairs (ver aquí). A pesar de las muchas cosas en las que no concuerdo, creo que esbozan un excelente punto sobre la excesiva confianza que se tiene en gramática con respecto al dato plasmado en un par mínimo.

El siguiente ejemplo ilustra la "debilidad" del par mínimo en tanto explanandum. Supóngase un par de oraciones A y *B, y otro par de oraciones C y *D (en las que B y D son inaceptables/agramaticales). Supóngase además que un lingüista quiere dar un análisis unificado para ambos contrastes, proponiendo que el efecto que se observa en los dos pares obedece el mismo factor. Todo bien hasta aquí. Pero asúmase que, en términos de "puntajes" del 1 al 7, estas oraciones tienen los siguientes valores: A=7, B=4, C=4 y D=1. En otras palabras, si bien el asterisco señala un efecto real, los contrastes que se están observando seguramente no sean equiparables y deban recibir un tratamiento distinto. En el caso en el que (i) el investigador es nativo de la lengua en cuestión, y (ii) ambos pares pertenecen a la misma lengua, existe la posibilidad de detectar el problema, pero este no es siempre el escenario.

El artículo concluye que es necesario utilizar métodos experimentales además de los tradicionales datos "informales" (típicamente, pares mínimos) que se obtienen a partir de community agreement (el proceso a través del cual se observa que se construyen en consenso los datos en gramática). Quizás esa sea la solución (digo aquí con cierto escepticismo). Por lo pronto, esta "debilidad" es algo que voy a mencionar la próxima vez que me toque explicar qué es un par mínimo en sintaxis.

domingo, 12 de abril de 2020

Clases de sintaxis en tiempos de coronavirus

Soy uno de los miles de docentes a lo largo del mundo que tuvieron que adaptar subitamente sus métodos de enseñanza a la modalidad online durante la pandemia del coronavirus. En esta breve entrada voy a describir qué fue exactamente lo que hice, por si a alguien le resulta útil (o por si yo mismo me veo obligado a volver a esto, en caso de que los virus nos empiecen a azotar uno tras otro, tal y como fue anunciado en esa infame escena de Demolition Man).

Mi curso estaba originalmente dividido en dos encuentros semanales de hora y media cada uno. Me pareció que la forma más natural de pasar a la modalidad online era organizando las clases en dos formatos.
  • Clases teóricas asincrónicas, de una hora o un poco más
  • Clases sincrónicas de carácter práctico, de duración indefinida (en general, 45 minutos)
Hay dos razones por las que seguí esta "compartimentalización". En primer lugar, me pareció que los estudiantes iban a estar menos dispuestos a realizar preguntas e intervenciones durante las clases online. En una clase presencial, es relativamente fácil elicitar preguntas a partir de las reacciones de los estudiantes ante el material. Me imagino que también es más cómodo para un estudiante pedir la palabra cuando docente y estudiantes comparten el mismo espacio. Durante una clase online, en cambio, los estudiantes tienen, por lo general, la cámara apagada y el microfono en mute; el profesor es el único con el microfono y la cámara encendidos todo el tiempo. Es entendible que, en esta situación, pedir la palabra resulte más incómodo, por más que el docente intente incentive la participación. Por eso, organizar las clases en sesiones asincrónicas y sincrónicas me pareció una buena manera de decirles "en estas clases me toca hablar a mí, en estas otras les toca hablar a ustedes".

En segundo lugar, y a nivel muchísimo más práctico, si todas las clases fueran asincrónicas, con actividades a desarrollar y corregir por fuera del horario de clase, creo que me quedaría sin material para presentar a la mitad del curso. Es increíble lo rápido que uno puede exponer cuando no hay preguntas, comentarios u observaciones por parte de los estudiantes. Por otra parte, si doy un curso sobre alguno de mis temas de investigación, es justamente para escuchar qué tienen que decir los estudiantes. O sea, clases puramente teóricas/asincrónicas serían un total despropósito para mí.

Una vez hecha esta distinción entre clases teóricas y prácticas, la dinámica clase a clase emergió de forma bastante natural. En las sesiones asincrónicas y teóricas presento un tema que va acompañado de una guía de actividades; en las clases sincrónicas y prácticas, discutimos y problematizamos las respuestas. Para hacer las cosas más divertidas, procuro no agotar ciertos temas en las sesiones teóricas, así tengo material para diseñar tareas en las que los estudiantes puedan "descubrir" por sí mismos algunas propiedades (¿sorprendentes?) del lenguaje. Por ejemplo, discutiendo la diferencia entre hanging topics y CLLD, introduje la noción de isla. Ejemplifiqué todo con islas de adjunto en la clase teórica, y luego en la clase práctica les pedí que intentaran formar pares mínimos similares a los discutidos en clase con extracción desde cláusulas de relativo. Oh, sorpresa: ¡no se puede extraer constituyentes desde relativos tampoco! (Tuve la tentación de denominar esta consigna "sea Ross por un día", pero seguro me iban a terminar preguntando por el personaje de Friends).

Por supuesto, mi intención acá no es bajar línea con respecto a cómo se debe dar clases online de sintaxis. Estas ideas fueron fruto de la improvisación, y tal vez vayan contra todo lo que se recomienda. Si alguien tiene sugerencias para mejorar lo que acabo de contar, bienvenidas sean.

Lo que sí me animo a hacer es recomendar software que me resultó muy útil para armar las clases. Para las sesiones asincrónicas utilicé:
  • Streamlabs OBS: es un excelente software para streaming, muy versátil y fácil de usar.
  • OpenShot: editor de video que permite pegar los distintos archivos que OBS genera cada vez que se interrumpe la grabación; también muy intuitivo y fácil de usar.
El siguiente es un screenshot de una de mis clases teóricas. Elegí un formato muy simple, pero con apenas un poco más de trabajo se le puede dar un look muy profesional.

Clase asincrónica con Streamlabs OBS

Para las clases sincrónicas utilicé:
  • Zoom: no creo que merezca presentación; no pongo link porque no es software libre.
  • OpenBoard: una pizarra digital, mucho más versátil que la que incluye Zoom.
El siguiente es un screenshot de una de mis clases prácticas, en la que estamos resolviendo un ejercicio basado en los contenidos de la clase teórica previa. Como se ve, estoy utilizando una tableta gráfica para simular la experiencia de una pizarra. No creo que se puedan obtener los mismos resultados utilizando el mouse. Si no se tiene una tableta gráfica, se puede utilizar una tablet; creo que incluso se puede usar un teléfono, si se instala la app adecuada.

Clase sincrónica con Zoom y OpenBoard

Una ultima recomendación: si las clases van a ser online, no hay razón por la cual no puedan compartirse con todo el mundo. Las mías están disponibles aquí. Espero que muchos opten por compartir su material.


domingo, 22 de marzo de 2020

¿Se puede hacer gramática generativa sin Gramática Universal?

Cuando dicto un curso avanzado de gramática, siempre aclaro que el abordaje va a ser "más o menos generativo". Entiendo que este término puede evocar muchas ideas en las cabezas de los estudiantes, así que siempre intento aclarar qué va a significar esto en términos prácticos.

Lo primero que digo es que esto no va a involucrar ningún tipo de discusión o supuesto acerca del objeto denominado Gramática Universal. ¿Lo que digamos en el curso tiene relación con la adquisición del lenguaje? Seguramente. ¿Las categorías de análisis que vamos a utilizar pueden considerarse innatas? Tal vez algunas. ¿Vamos a abordar estos problemas en el curso? No.

Que el curso sea "generativo" simplemente quiere decir que vamos a procurar postular términos de análisis que sean rigurosos y precisos. Una descripción rigurosa es falsable, lo que resulta necesario para considerar a la gramática una ciencia fáctica. Mi fuente favorita para esta idea es el prefacio de Syntactic Structures.
The search for rigorous formulation in linguistics has a much more serious motivation than mere concern for logical niceties or the desire to purify well-established methods for linguistic analysis. [...] By pushing a precise but inadequate formulation to an unacceptable conclusion, we can often expose the exact source of this inadequacy and, consequently, gain a deeper understanding of the linguistic data. [...] A formalized theory may automatically provide solutions for many problems than those for which it was explicitly designed. [...] Obscure and intuition-bound notions can neither lead to absurd conclusions nor provide new and correct ones, and hence they fail to be useful in two important respects.
(Por cierto, se me acaba de ocurrir que quiero hacerme una remera que diga "mere concern for logical niceties").

Por ejemplo, en un curso como el que estoy dictando en este momento (sobre Estructura Informativa), intento mostrar que las nociones clásicas de tema y rema no son lo suficientemente claras como para distinguir sistemáticamente entre tópicos e información dada.

En este contexto, me alegró leer la carta abierta que José-Luis Mendívil-Giró le dirigió a Martin Haspelmath hace unos días (ver aquí). Haspelmath ha expresado en varias oportunidades su escepticismo ante el programa de investigación generativo, en particular en referencia a la utilización de categorías de análisis universales para lenguas tipológicamente diversas; lo que observa Haspelmath es que esto presupone que la hipótesis innatista es correcta. Con respecto a esto, Mendívil-Giró escribe en su carta:
The only basic assumption of GG [...] is strictly methodological: Human language must be studied with the methodology of natural sciences, that is, with the hypothetico-deductive model. This assumption has no substantive content: It is not assumed that language should have innate components.
Como ya adelanté, comparto completamente este punto de vista. Pero esto, por supuesto, no hace que el punto de Haspelmath sea menos válido (su respuesta a la carta de Mendívil-Giró se puede leer aquí). Los "gramáticos generativos" construyen modelos en base a evidencia proveniente de todas las lenguas, porque se supone que desarrollan un modelo válido a nivel universal. Un modelo universal que haga predicciones falsables requiere de primitivos ontológicos comunes a todas las lenguas. La existencia de dichos primitivos solo tiene sentido si se asume que son parte de la naturaleza humana.

Creo que puede postularse una salida (quizás un poco forzada) al argumento de Haspelmath. Todo lingüista, de cualquier orientación, asume que cosas como el español, el japonés, el groenlandés y el xhosa son el mismo tipo de objeto/fenómeno, y que pertenecen a la misma clase natural: son lenguas humanas. Esto, de por sí, debería permitir compararlas. Sin embargo, para definir una clase natural primero hay que listar las condiciones necesarias y suficientes para pertenecer a esa clase, e.g., del modo en que se definen y listan los metales alcalinos en la tabla periódica. El marco que busca determinar cuál es el núcleo común que comparten las lenguas es, justamente, la gramática generativa. El problema es que para avanzar en ese programa de investigación se requieren (i) categorías de análisis universales de carácter provisorio, e.g., oración (≈ CP), cláusula (≈ TP), predicado (≈ VP), nominal (≈ DP/NP), y (ii) un conjunto de procedimientos generales para combinarlos y operar con ellos, e.g., Merge, Move, Agree. Desde este punto de vista, los principios de la gramática generativa pueden justificarse a nivel epistemológico sin necesidad de involucrar (todavía) supuestos de innatismo.

Las lenguas eslavas no manifiestan determinantes. ¿Significa esto que la estructura de sus nominales es distinta a la de lenguas como el espanol? ¿O tienen algún tipo de unidad abstracta que funciona estructuralmente como un determinante, e.g., un determinante nulo o algo así? La respuesta no es obvia, ya que las lenguas están plagadas de unidades significativas que no se pronuncian. Para ir al punto: ¿de qué manera podríamos realmente saber que las lenguas eslavas no tienen DP si no testeamos detenidamente esta hipótesis en particular? No creo que esto necesariamente involucre asumir que los determinantes son una categoría universal, sino más bien es evaluar la hipótesis menos marcada a partir de lo que sabemos de los nominales en otras lenguas.

Supongamos que un lingüista especialista en lenguas bantúes tiene que analizar una lengua australiana de la que no sabe absolutamente nada. ¿Qué le conviene hacer? ¿Empezar a analizar la lengua totalmente desde cero, o intentar aplicar algo de su conocimiento de las lenguas bantúes, incluso sabiendo que las lenguas no van a ser iguales? Seguramente siga la segunda opción. Esta decisión es totalmente metodológica, y no se debe a que el lingüista asuma que las lenguas van a parecerse por cuestiones innatas.

En fin, creo que el proceder en gramática generativa puede justificarse a partir de una idea general de "la unidad de la lengua": no hay razón para no evaluar una hipótesis desarrollada para la lengua A en una lengua B; este método se justifica por el mero hecho de que ambas son lenguas humanas (lo que sea que signifique eso). Si el resultado de este programa de investigación es que hay categorías innatas, genial. Si el resultado es otro, genial también. Al menos aprendimos algo.

lunes, 16 de marzo de 2020

El patito de goma

Hace poco me enteré de que los programadores usan una técnica que se conoce como "el patito de goma". La idea es que cuando algo falla en el código, los tipos le explican a un pato de esos amarillos de goma qué están haciendo, para qué es cada línea, etc. La idea es que el mero ejercicio de poner en palabras lo que se está haciendo ayuda a encontrar y solucionar el problema.

Una lógica similar me impulsa a iniciar este (nuevo) blog: espero que mis ideas se ordenen un poco al escribirlo. En este sentido, supongo que muchos de los posteos van a consistir en mi opinión con respecto a un determinado tema, o van a resumir algún debate ficticio que logré ganar en la ducha.

También quisiera que este blog tuviera una finalidad "didáctica", de modo similar a como lo hacen Norbert Hornstein y compañia en Faculty of Language, entre otros lingüistas bloggeros (?). En el mundo hispánico, la lingüística es una disciplina prácticamente desconocida fuera de los ámbitos académicos. Incluso entre profesionales del lenguaje, sigue habiendo una enorme confusión acerca de qué es la lingüística, cuáles son sus objetivos y sus métodos, y qué maneras hay de abordar un determinado problema descritivo o teórico. Por supuesto, no creo llegar a tener el alcance necesario para producir un cambio en la manera de concebir la lingüística del hablante de español promedio. Mi actitud va a ser la de Lisa Simpson cuando hizo su muñeca: si logro llegar a UNA persona (ese es usted, estimado lector), voy a estar más que satisfecho.

Una última cosa. El blog se llama Lingüística en el Cono Sur porque hablo desde este rincón del mundo (incluso en aquellas ocasiones en que estoy físicamente en algún otro lugar).