Estaba leyendo un artículo reciente de Juzek & Häussler titulado Data convergence in syntactic theory and the role of sentence pairs (ver aquí). A pesar de las muchas cosas en las que no concuerdo, creo que esbozan un excelente punto sobre la excesiva confianza que se tiene en gramática con respecto al dato plasmado en un par mínimo.
El siguiente ejemplo ilustra la "debilidad" del par mínimo en tanto explanandum. Supóngase un par de oraciones A y *B, y otro par de oraciones C y *D (en las que B y D son inaceptables/agramaticales). Supóngase además que un lingüista quiere dar un análisis unificado para ambos contrastes, proponiendo que el efecto que se observa en los dos pares obedece el mismo factor. Todo bien hasta aquí. Pero asúmase que, en términos de "puntajes" del 1 al 7, estas oraciones tienen los siguientes valores: A=7, B=4, C=4 y D=1. En otras palabras, si bien el asterisco señala un efecto real, los contrastes que se están observando seguramente no sean equiparables y deban recibir un tratamiento distinto. En el caso en el que (i) el investigador es nativo de la lengua en cuestión, y (ii) ambos pares pertenecen a la misma lengua, existe la posibilidad de detectar el problema, pero este no es siempre el escenario.
El artículo concluye que es necesario utilizar métodos experimentales además de los tradicionales datos "informales" (típicamente, pares mínimos) que se obtienen a partir de community agreement (el proceso a través del cual se observa que se construyen en consenso los datos en gramática). Quizás esa sea la solución (digo aquí con cierto escepticismo). Por lo pronto, esta "debilidad" es algo que voy a mencionar la próxima vez que me toque explicar qué es un par mínimo en sintaxis.
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